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En música popular tenemos como base la melodía, la armonía original, y la forma, que determinacuántas partes tiene el tema, y la cantidad de compases de cada parte, (introducción, estrofa en un tema cantado, final).

La mayor parte de los temas de este nivel, están destinados a proporcionar herramientas para realizar arreglos. Arreglar un tema significa hacer cambios melódicos, armónicos o rítmicos. Se puede también modificar la forma del tema, o hasta incluso cambiar su estilo.
Cada arreglador tiene la posibilidad de buscar lo que le agrade en la nueva estructura del tema, y esto incluye la posibilidad de cambiar los timbres.
Por ejemplo, un tema compuesto para canto y guitarra, se puede arreglar para piano solo.
Ningún arreglo se puede juzgar como bien hecho o mal hecho, sólo puede gustarnos o no. Hay ciertas pautas que se pueden usar como guías, por lo menos para probar, sobre todo en los primeros arreglos; pero con el paso del tiempo y la práctica, cada uno irá encontrando el propio camino. Hay arregladores que tienen un estilo muy personal en lo que hacen, incluso en lo que compete a sonidos propios.

En el terreno de los arreglos se puede elegir mantener los conceptos básicos y el estilo, u optar por salirnos de lo convencional, mientras seamos conscientes en ese caso, de que nos alejamos cada vez más del tema original.

Los puntos que se enumeran a continuación, intentan ser nada más que una guía que mejore el resultado sonoro, sobre todo para las primeras pruebas. Se pueden probar en cualquier instrumento, o grupo inclusive. Recordemos que no hay reglas en la música que nos impidan hacer algún cambio, y que más allá de estas sugerencias, la búsqueda personal deberá ser el objetivo. De emplear estas pautas como sistema de arreglo para todo lo que hagamos, se puede caer en generar temas estructurados que parecerán más matemáticos que musicales.


1. MOVIMIENTO CONTRARIO: un buen punto para probar entre la melodía y el bajo, es generar el movimiento contrario entre ambos, es decir que si la melodía asciende, el bajo descienda, y viceversa. Usado en algunos lugares del tema produce un efecto interesante. Si las tónicas de los acordes estuvieran separadas, no olvidemos que podemos usar las inversiones de los mismos (ver NIVEL V), incluso dentro del bajo (cuando se hace referencia al "bajo", no sólo puede ser el instrumento, sino también las notas graves de un piano, teclado o guitarra).


2. ACOMPAÑAMIENTOS BÁSICOS: si tocamos algún instrumento que esté acompañando, ya sea a algún cantante o dentro de la banda, no debemos sobrecargar de notas la parte, para no quitarle interés a la melodía principal. En todo caso, en las pausas del cantante o instrumento melódico o solista, "rellenar" a modo de contestación es lo más aconsejable.


3. UNÍSONOS: caer mucho en los unísonos de notas en el mismo instrumento o entre varios, puede ser un efecto interesante, mientras no se abuse durante mucho tiempo (como en toda técnica), ya que puede restarle interés sonoro a lo que escuchamos. Los unísonos se usan mucho para darle fuerza a un pasaje determinado, por ejemplo, la repetición melódica de un pasaje ya expuesto. Este recurso lo podemos escuchar tanto en música popular, como en los unísonos de la orquesta sinfónica dentro de la música clásica. Hay muchas notas que pueden enriquecer el arreglo. Se puede comenzar por incluir las séptimas mayores y menores, y seguir probando con las tensiones, por ejemplo.


4. LÍNEAS MELÓDICAS: para escribir dos líneas melódicas (pueden ser dos voces, dos instrumentos melódicos, un instrumento melódico y una voz, etc.), podemos comenzar por construir terceras y sextas, si la armonía las soporta. Las que menos se usan son las cuartas y las quintas justas, pero no por eso se deja de probarlas.


5. REARMONIZAR: toda modificación, ya sea melódica o armónica, no debe considerarse en forma aislada. Si queremos rearmonizar una parte del tema, la melodía es la que permitirá o no el nuevo acorde. Si el cambio armónico nos gusta definitivamente, pero la melodía original no lo soporta, consideremos la posibilidad de cambiarle un par de notas a la melodía para cerrar la rearmonización.


6. Etc. etc. etc... Las posibilidades de arreglo, combinación de técnicas, variaciones, voces y demás, son tantas como ideas podamos tener. El no quedarnos en ningún estilo, o guía, excepto la personal, es la mejor técnica que podemos usar.

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